El 9 de diciembre no es una cita trivial, este día interpela, sacude, insiste. Usted ve una fecha que se niega a la resignación, que recuerda que el mundo, incluso mudo por momentos, debe rechazar el olvido de los genocidios. Conmemorar el 9 de diciembre es tomar nota, es comprometerse en el camino de la prevención colectiva. Usted comprende la urgencia de transmitir, de informar, de combatir la indiferencia. He aquí de dónde proviene el sentido, he aquí por qué la prevención de los genocidios no tolera ni medias tintas ni recaídas en la sombra.
La memoria colectiva del 9 de diciembre, Día Internacional de Prevención de los Genocidios.
Un instante, todo se congela en los anfiteatros o en los memoriales. La imagen surge, los nombres resurgan, las historias se susurran. ¿Por qué, realmente, celebrar el Día Internacional de Prevención de los Genocidios el 9 de diciembre? La emoción atrapa las miradas, la historia conmueve a todos en un mismo aliento. La existencia de esta conmemoración se explica por el rechazo categórico de la fatalidad.
El origen de una lucha y lo que aún cambia.
1948, Europa apenas sana sus heridas, la guerra ha devastado todo o casi todo. En este contexto, usted descubre el origen concreto de la noción de genocidio, impuesta por la obstinación de Raphaël Lemkin, jurista polaco, atormentado por la desaparición y la negación. Es precisamente este 9 de diciembre que la Asamblea General de las Naciones Unidas adopta una convención decisiva. La expresión misma de genocidio brota en los textos legales, contra el olvido y contra la impunidad.
El derecho entonces no se limita a constatar, exige, interpela, da el tono de las luchas futuras. La convención compromete a los Estados de manera inédita, elimina las excusas, cierra la puerta a todo relativismo. La memoria colectiva, reforzada por la voz de los sobrevivientes, se convierte en un actor del derecho internacional. Esta victoria jurídica no habría existido sin el coro de anónimos y comprometidos en la sombra. Nadie puede ignorar que un texto jurídico no protege por sí solo, se necesita una sociedad dispuesta a escuchar.
La secuencia no es una coincidencia, el calendario coloca la prevención de los genocidios la víspera de los derechos humanos, para recordar que todo sigue ligado, que el abismo se profundiza en silencio si no se responde. Imposible ignorar el Holocausto, el Holodomor, la Nakba, o Srebrenica, todos estos dramas enseñan y llenan la memoria mundial. El 9 de diciembre se conecta con tantas otras fechas y conmemoraciones, pero dota la respuesta de un estricto fundamento jurídico.
Las definiciones jurídicas, el perímetro del crimen y la intransigencia esperada.
Pero en el fondo, ¿qué abarca realmente el crimen de genocidio? La convención del 9 de diciembre de 1948 no tolera ninguna interpretación dudosa, insiste en la intención de destrucción, la voluntad de dañar a un grupo nacional, étnico, racial o religioso identificado por su identidad. Existen cinco categorías de actos que componen este crimen, y ninguna escapatoria figura en ella.
El asesinato de miembros de un grupo, las lesiones graves, las condiciones de vida inhumanas, la voluntad de impedir el nacimiento, todo está enmarcado por esta definición. El 9 de diciembre, Día Internacional de Prevención de los Genocidios, reivindica un alcance universal al alzar estos criterios. Incluso los manuales escolares no retienen todos los puntos, sin embargo, la realidad jurídica no se discute.
| Genocidio | Fecha de reconocimiento | País |
|---|---|---|
| Ruanda | 1994 | Ruanda |
| Armenia | 1915 | Turquía (Imperio Otomano) |
| Holocausto | 1941-1945 | Europa |
| Srebrenica | 1995 | Bosnia-Herzegovina |
La Corte Penal Internacional retoma estas jurisprudencias, pero nada está nunca fijado. Los debates sobre Birmania, los yezidíes, los uigures muestran la dificultad de englobar todos estos dramas bajo una sola bandera. El reconocimiento judicial a menudo es largo, la ONU cruza cifras, informes, testimonios, para evitar cualquier error de apreciación.
Imposible permanecer indiferente ante la rigurosidad de este marco legal, el 9 de diciembre, Día Internacional de Prevención de los Genocidios, lanza una alarma que resuena y molesta a todos.
Los desafíos contemporáneos de la prevención y la alerta colectiva.
Realizar que el mundo de hoy a veces reinventa lo peor, es ya aceptar escudriñar las señales. Nada es más perturbador que abandonar sus puntos de referencia ante los riesgos contemporáneos.
La identificación de riesgos, ¿qué señales realmente?
Todo va más rápido, el instante domina, la indignación a menudo se disipa en pocas horas. Sin embargo, el análisis de las amenazas de genocidio impone tomarse el tiempo, identificar el aumento de tensiones, la exclusión sistemática, el odio que ya no se oculta. La prevención no se improvisa, supone sumergirse en la actualidad, cuestionar los discursos, cartografiar los riesgos, manteniendo siempre al ser humano en el centro.
Los informes de las Naciones Unidas muestran curvas, porcentajes, aumentos de discursos de odio en ciertas regiones. Desde 2023, un aumento del 14 % en varios países africanos, la República Centroafricana, Sudán y otros países vigilados de cerca, nada escapa a la vigilancia, ni siquiera los murmullos que circulan en las redes sociales. En Etiopía, las comunidades tigriñas permanecen bajo presión, la vigilancia no cede, la actualidad no da descanso, mientras la inseguridad persista para ciertos grupos.
¿Dónde comienza la acción colectiva? La vigilancia sistemática de las señales, la coordinación, el análisis frío, todo eso compone el tejido de la prevención.
¿Qué herramientas se movilizan para contrarrestar la dinámica?
La ONU se activa, la Corte Penal Internacional investiga, las redes institucionales fusionan sus esfuerzos para reaccionar antes de que sea demasiado tarde. Cuando surge una crisis, se despliega el arsenal, entre misiones, investigaciones, apoyo a las poblaciones amenazadas.
Las ONG, Human Rights Watch, Amnistía Internacional, el Consejo de Derechos Humanos, no cesan en su empeño. El terreno cuenta tanto como el derecho, así que la educación hace su entrada, las campañas realizadas en las escuelas, las iniciativas locales, moldean la percepción del riesgo. El informe de las Naciones Unidas de 2024 afirma que un euro destinado a la educación para la paz divide por dos la probabilidad de tensiones repetidas en diez años. Las cifras, rigurosas pero alentadoras, confirman la fuerza tranquila de la sensibilización.
- Multiplicación de campañas educativas y talleres de sensibilización.
- Vigilancia algorítmica y detección de discursos extremistas en las redes.
- Apoyo a la justicia internacional y acciones de reparación.
- Asociaciones locales para movilizar memoria y acción.
Las grandes acciones y movilizaciones del 9 de diciembre, Día Internacional de Prevención de los Genocidios.
Imposible no notar la movilización general, cada año el 9 de diciembre, toma más fuerza. Usted está sentado en el auditorio o siguiendo en las pantallas, todos se encuentran allí.
¿Las iniciativas locales, globales, la palabra circula?
Conferencias en universidades, proyecciones públicas en Ginebra, reuniones de sobrevivientes en Kigali, talleres pedagógicos en Francia o en Montreal, ceremonias de memoria en Armenia, todos estos eventos acercan a víctimas e instituciones, la palabra circula, se encarna. La UNESCO, la ONU, los medios relatan, amplifican, estimulan la reflexión, generan una transmisión viva de la memoria.
En Francia, las asociaciones de sobrevivientes de Ruanda se movilizan, en Alemania los debates institucionales cobran fuerza, en Estados Unidos, las escuelas difunden carteles y módulos de sensibilización, en Canadá, se reinventa la transmisión a través de conferencias o lecturas públicas. Cada país adapta las acciones a sus desafíos, cada año añade su lote de testimonios, a veces conmovedores.
El intercambio directo entre quienes han sobrevivido y el público transforma esta conmemoración en un pilar de la memoria viva.
¿Los recursos para actuar, informarse y comprometerse?
¿Desea hacer más? Las obras de Jacques Semelin, de David Chandler, las plataformas de documentación, los podcasts, los documentales encuentran su lugar en todos los soportes. Módulos interactivos, kits pedagógicos de la ONU, plataformas colaborativas, todo se despliega, incluso las redes sociales se convierten en canales de alerta.
Talleres, lecturas públicas, flashmobs marcan el día, las escuelas utilizan herramientas pedagógicas, los docentes inventan nuevos formatos, la sociedad civil se apodera de los debates. El 9 de diciembre, Día Internacional de Prevención de los Genocidios, federará todos estos esfuerzos en una movilización activa y concreta.
En 2025, Stella, sobreviviente de la tragedia ruandesa, comparte su historia frente a una clase atenta. Ella mira a los estudiantes, elige las palabras, se detiene y dice: «vivo mientras alguien escucha, no desvíen la mirada aunque sea doloroso». El silencio continúa su testimonio, la emoción se aferra, una mano se levanta, los jóvenes anotan, nadie olvida.
Los desafíos futuros en materia de prevención internacional de genocidios.
El pasado atrapa, la actualidad se repite, entonces, ¿dónde se detiene la inacción, dónde comienza la toma de conciencia? La pregunta flota, nunca realmente abandona los debates.
Los obstáculos, ¿qué frenos para actuar realmente?
La geopolítica hace pantalla, algunas alianzas frenan las reacciones colectivas. Los recursos se desvanecen, la voluntad política flota, la justicia arrastra su lentitud. Los sobrevivientes se enfrentan a la indiferencia, el reconocimiento jurídico tarda, la reparación toma años. A veces, la Corte Penal Internacional no trata todos los casos, faltan recursos, también faltan equipos.
En 2025, solo el 36 % de las intervenciones preventivas logran reducir realmente las violencias colectivas, según el último informe de la ONU. El sistema de la ONU se arrastra, atrapado entre la lentitud administrativa y desacuerdos persistentes. Pero quienes defienden la memoria colectiva nunca abandonan la lucha, nada justifica la inacción, nada absuelve la espera.
Los avances a aprovechar, ¿avanza la esperanza?
A veces todo se acelera, la tecnología viene a cambiar las reglas del juego, las herramientas de big data, detección algorítmica, análisis de redes, satélites, la inteligencia artificial se invitan a la prevención. La ONU acelera, The Sentinel Project analiza las redes, detecta señales débiles, anticipa, prioriza.
Las ONG prueban nuevas campañas, la sociedad civil se involucra, la juventud reclama una educación para la paz más activa en los programas escolares. En Francia, el 62 % de los estudiantes de secundaria declaran haber sido sensibilizados este año sobre la prevención de genocidios. Las víctimas finalmente encuentran un lugar, una escucha, los jóvenes desafían el orden establecido. Nada está ganado, pero todo está por inventar, el 9 de diciembre, Día Internacional de Prevención de los Genocidios, se impone como un palanca viva. Y mañana, ¿cómo vendrá usted a cambiar las reglas del juego?