05
Dic.

5 de diciembre: Día Mundial de los Suelos

En resumen

El 5 de diciembre, Día Mundial de los Suelos, recuerda que la salud de los suelos condiciona la alimentación, la biodiversidad, el clima y la salud humana. Oficial desde 2014 bajo el impulso de la ONU y la FAO, alerta sobre una degradación masiva: erosión, contaminación, artificialización. En 2025, este día moviliza a Estados, agricultores y ciudadanos en torno a soluciones concretas (agroecología, reducción de insumos, preservación de la biodiversidad) y subraya que proteger los suelos es una urgencia vital.

El 5 de diciembre atrae de repente la atención sobre un tema del que se habla muy poco, los suelos, raíces discretas de nuestra existencia. Te preguntas por qué esta fecha vuelve, persistente, en la boca de quienes se preocupan por la biodiversidad, la seguridad alimentaria y nuestro futuro. Este día, oficial desde hace varios años, se infiltra en los debates porque revela que todo comienza allí, bajo tus pies, sin ruido. Puede que lo ignores, pero la preservación de los suelos decide la salud de tu plato, de tu clima y del equilibrio del mundo. He aquí lo esencial, el 5 de diciembre, Día Mundial de los Suelos, no es una moda, es una necesidad que no deja a nadie indiferente.

El reconocimiento oficial y el sentido del 5 de diciembre, Día Mundial de los Suelos

Sientes la gravedad de esta mañana donde, en todo el mundo, agricultores, docentes, ONG, gobiernos se sincronizan. ¿Por qué el 5 de diciembre y no otra fecha? Es la Organización de las Naciones Unidas la que se ha involucrado, impulsada por un coro de alertas científicas, de gritos del corazón provenientes de Tailandia o del Sahel. La FAO, a menudo silenciosa ante el público, se encuentra entonces en la portada. Ha sonado la campana: las tierras cultivables desaparecen a la vista, la erosión ya no finge, la salinización y la contaminación avanzan. El compromiso es oficial desde 2014, sí, pero la conciencia, ella, aumenta progresivamente, impulsada por esas voces que se escuchan en los anfiteatros, en las colmenas de investigadores y durante los debates en la ONU. Todo el planeta se ha reconocido en esta urgencia. ¿Qué otro día reúne una diversidad así? La alianza de la ciencia y el terreno transforma poco a poco esta fecha en un símbolo planetario. Ya no se trata de un expediente reservado para especialistas, la sociedad entera lo asimila.

La utilidad práctica y el alcance de la celebración del 5 de diciembre, Día Mundial de los Suelos

Lees en los ojos de los agricultores una preocupación diferente ese día. El suelo vivo, indispensable para toda agricultura sostenible, finalmente retiene su lugar. Los gobiernos reaccionan, votan, financian. La urgencia pasa del informe técnico a la calle, a las familias, a las escuelas, donde la palabra cobra fuerza. La implicación se amplía, las leyes siguen, prueba tangible del cambio de época. Sabes, la lucha contra la pérdida de biodiversidad microbiana se juega en la discreción de un puñado de tierra, en la atención prestada al más mínimo lombriz de tierra. Si la seguridad alimentaria mundial depende de esta fina capa, entonces el asunto nos concierne a todos, hoy, mañana, en África o en Europa. Imposible relegar la salud de los suelos al fondo de la pila, imposible creer que sin suelo fértil, aún podemos esperar todo.

El estado de los suelos en 2025, ¿dónde estamos realmente?

¿Escuchas cifras? Suenan, dan miedo: 24 mil millones de toneladas de suelo perdidas cada año según la FAO. Sin embargo, la amenaza a menudo permanece muda para aquellos que no tienen la nariz en la tierra. Degradación visible, pero también contaminación silenciosa, erosión acelerada por los monocultivos, el sobrepastoreo, el riego excesivo en ciertas regiones. ¿Piensas que la acidificación solo afecta a Europa del Norte? Descubrimos que Asia Central también sufre de salinización masiva, que la esterilización avanza por oleadas violentas. La contaminación química, los microplásticos, ellos, están en todas partes, nadie escapa. La artificialización de siete millones de hectáreas de tierras agrícolas cada año, está escrito en el informe de la Alianza Global por el Suelo. Los reservorios de vida subterránea se empobrecen, la resiliencia climática se erosiona.

Las grandes consecuencias sobre la biosfera alimentaria y sanitaria

Amenaza Impacto en la alimentación Efecto climático Consecuencia sanitaria
Erosión severa Caída de producción del 40% en varias regiones de África según la FAO Liberación masiva de CO2 almacenado en el suelo Malas cosechas nutricionales
Salinización y acidificación Esterilización de millones de hectáreas en Asia Central Desajuste del ciclo del agua Empobrecimiento de vitaminas y minerales en la alimentación
Contaminación química y plástica Riesgo elevado de contaminación de cultivos Alteración de la capacidad de almacenar carbono Residuos tóxicos en el agua y la comida
Pérdida de biodiversidad microbiana Disminución del rendimiento de las tierras agrícolas sostenibles Afectación de la fijación de carbono Propagación aumentada de patógenos humanos y animales
Ves el ciclo. Menos rendimiento, más hambre, aumento de precios, cambio climático acelerado, riesgos incrementados para la salud. ¿Es realmente necesario esperar la catástrofe total para reconocer la interdependencia? Los daños se ven en el plato, en el aire, en el termómetro mundial, a una velocidad que ya no asfixia solo a los expertos.

La inseguridad crónica se instala en las zonas rurales, la nutrición se degrada, el almacenamiento de carbono se desploma sin ruido, excepto el día en que realmente medimos el CO2 liberado.

¿Las soluciones concretas permiten esperar?

Afortunadamente, ves surgir fuerzas vivas. Instituciones internacionales, ONG, escuelas, todas estas energías convergen el 5 de diciembre, Día Mundial de los Suelos. La FAO gestiona más de 200 proyectos en 2025, desde Marruecos hasta Malasia. Estudiantes literalmente hunden las manos en la tierra. Los programas en los establecimientos franceses generan vocaciones, miradas atentas sobre las microfaunas. En Etiopía o en México, la plantación de setos o el regreso a viejos cultivos se establece en hectáreas, sin tambor pero con eficacia. ¿Qué medios hay para transformar de manera sostenible nuestras tierras? La toma de conciencia se materializa en todas partes, en las comunidades, entre los agricultores, en las asociaciones, y a veces alrededor de talleres organizados el 5 de diciembre.

Las prácticas agrícolas, garantes de un futuro más fértil

Práctica agrícola Efecto en el suelo Beneficio para la biodiversidad Límites eventuales
Rotación de cultivos, cobertura vegetal permanente Reducción de la erosión, enriquecimiento del suelo Mantenimiento de especies vegetales y microbianas variadas Requiere una planificación rigurosa
Compostaje y enmiendas orgánicas Mejora de la estructura, aumento de la fertilidad Favorece la fauna del suelo Disponibilidad variable de recursos orgánicos
Reducción de insumos químicos Disminución de la contaminación y de las resistencias Protección de insectos y microorganismos Transición progresiva necesaria
Conservación de setos y franjas herbáceas Barrera anti-erosión, refugio para la fauna Mejora de los corredores ecológicos Espacio movilizado para otros usos

La agroecología a veces sorprende a los mercados locales, a los consumidores ávidos de alimentos saludables, pero la realidad del terreno, ella, se ancla en el coraje, la innovación y los golpes duros. Algunos alternan cereales y pasturas, otros reinstalan los setos, en todas partes donde el viento puede arrancar la tierra. Los compostajes colectivos cambian la dinámica en más de un pueblo. Una observación se impone, reiterada aún durante el Día Mundial de los Suelos.

  • Concientiza a tu entorno el 5 de diciembre, Día Mundial de los Suelos, la información circula en familia, en la escuela o en el ayuntamiento
  • Participa en un taller científico, recoge la menor pregunta a un pedólogo local, comparte el conocimiento
  • Únete a una asociación medioambiental, propone una salida alrededor de un huerto o de una franja herbácea, donde la vida abunda
  • Observa, documenta, difunde fotos, videos en tus redes el 5 de diciembre, para amplificar la ola de concienciación

¿Los gestos ciudadanos en el corazón del cambio?

¿Esperabas una escala de participación? La más efectiva, a menudo, comienza allí, en el terreno, en el patio de recreo, al borde de un terraplén o en la observación de una microfauna desconocida. Es simple, a veces tedioso, pero el suelo se presta a este desafío: unir instituciones, colectivos, familias e individuos para prolongar la vida. Una mañana de invierno, un docente dice en voz alta, el tono aún emocionado, al observar a sus alumnos:

« Vi a mi clase cambiar, totalmente, cuando hurgaron en la tierra, cuando comprendieron lo vivo invisible, no lo olvidarán. »

Este escalofrío te sorprende. El 5 de diciembre, Día Mundial de los Suelos, despierta tanto las manos como las mentalidades, ya no es una fecha en un calendario oficial, sino el lanzamiento de un movimiento subterráneo, que lleva las semillas de un mundo que resiste, que inspira. ¿Y si nada se resolviera en un día? Los gestos acumulados, ellos, modifican el equilibrio. Aún hay tiempo para emprender, alimentar la tierra bajo tus pies, cuidar de ella. ¿Qué otra cita ofrecería un contacto tan directo con lo que realmente importa, allí, tan cerca, justo debajo de tus botas?

El 5 de diciembre, Día Mundial de los Suelos, se vive, se experimenta, se defiende, año tras año, porque la vida humana depende de este suelo a menudo descuidado, convertido en uno de los desafíos principales del siglo XXI. La cuestión ya no es si debemos actuar, es encontrar la manera de transformar este grito del 5 de diciembre en un haz de acciones concretas, visibles, fértiles, en todas partes a nuestro alrededor. La tierra espera tu respuesta.

Días similares